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El ejercicio hace que te sientas mejor, alivia la tensión muscular, libera endorfinas, y tu sangre circula más rápido, haciendo que tu cerebro funcione mejor. El movimiento corporal incide sobre el aprendizaje, el ánimo, la ansiedad y la atención; además, nos resguarda contra el stress, retarda el envejecimiento en el cerebro y ayuda a controlar algunos cambios hormonales en las mujeres.

Depresión
Durante una depresión hay déficit de serotonina, se contraen zonas cerebrales y se desconectan neuronas. El stress también dificulta conexiones entre células cerebrales. El ejercicio desencadena la liberación de una cascada de neuroquímicos que refuerzan la arquitectura de tu cerebro y hacen que estas conexiones se restablezcan.

El ejercicio eleva la producción de endorfinas, sustancias que hace que te sientas bien mientras ejercitas. También eleva los niveles neurotransmisores, como la norepinefrina, que estimula tu cerebro y tu autoestima; y la dopamina, que mejora el ánimo, la motivación, la sensación de bienestar y la atención.

Tu cerebro responde como los músculos a la actividad física, desarrollándose con el uso y atrofiándose con la inactividad. Las células cerebrales se conectan unas con otras a través de “ramas” y el ejercicio hace crecer, florecer y nacer nuevos brotes, mejorando tu función cerebral.