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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado recomendaciones mundiales sobre la cantidad de actividad física que se debe realizar, de acuerdo a la edad de las personas, para tener el mayor beneficio para la salud.

Actividad física entre 18 y 64 años

Estas directrices son válidas para adultos entre los 18 y 64 años de edad, Las mujeres, durante el embarazo y el puerperio, y las personas con trastornos cardíacos o enfermedad deben tener asesoramiento médico antes de abordar los niveles de actividad física recomendados para este grupo.
Para mejorar tus funciones cardiorrespiratorias, musculares, de salud ósea y reducir el riesgo de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial, demencias, etc.) y depresión, te recomendamos:
Realizar un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa a la semana, o bien una combinación equivalente de ambas. Una buena dosificación son 30 minutos diarios.
Practicar actividad aeróbica en sesiones de 10 minutos como mínimo.
Cuando te hayas habituado, aumentar al doble estas prácticas.
A lo menos dos veces por semana, realizar actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares (pesas, flexiones, lagartijas y abdominales).

Actividad física de 65 años en adelante

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, la salud ósea y funcional, y de reducir el riesgo de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión arterial, demencias, etc.), depresión y deterioro cognitivo; y además mejorar su equilibrio, previniendo caídas le recomendamos:
Dedicar 150 minutos semanales a actividad física moderada, o bien 75 minutos a actividad física vigorosa durante, o una combinación equivalente de ambas.
Practicarlas en sesiones de 10 minutos, como mínimo.
Aumentar al doble una vez habituados.
Realizar actividades que fortalezcan los músculos dos o más días a la semana.
Si no puede realizar los ejercicios recomendados, mantenerse físicamente activos en la medida en que se lo permita su salud.
Las actividades aquí recomendadas reportan mayores beneficios que posibles perjuicios, ya que se ha comprobado que las tasas de lesión son muy bajas; y esta tasa disminuye si se aplica gradualmente hasta alcanzar una mayor intensidad.